Como expertos en productos del cerdo ibérico y con un legado familiar de más de 100 años de tradición chacinera, en FISAN sabemos que el jamón ibérico es un tesoro gastronómico que merece ser disfrutado en su máximo esplendor. Por eso, queremos ir resolviendo las consultas más frecuentes sobre cómo conservar el jamón en diferentes situaciones. Después de aclarar las dudas sobre cómo conservar el jamón de bellota en verano y cómo conservar el lomo y los embutidos ibéricos, hoy damos respuesta a si se puede congelar el jamón ibérico. En FISAN atendemos tus inquietudes y te damos consejos para mantener tus productos ibéricos en perfectas condiciones hasta el momento de su consumo. Sigue leyendo.
¿Por qué considerar la congelación del jamón ibérico?
La congelación de un jamón de bellota FISAN puede ser una opción a considerar en ciertas ocasiones, como cuando se adquiere una gran cantidad de jamón ibérico o se desea prolongar su vida útil para un consumo futuro.
¿Se puede congelar el jamón ibérico FISAN y disfrutarlo en las mismas condiciones?
La respuesta corta es sí: se puede congelar el jamón ibérico; además, si estás embarazada es una de las soluciones para disfrutar del jamón ibérico sin riesgos. Sin embargo, hay varios factores que considerar para asegurarse de que el jamón ibérico FISAN preserve su sabor y textura durante el proceso.
El jamón ibérico es un producto elaborado de forma artesanal y curado lentamente, con un proceso de maduración que le confiere su sabor, aroma y textura únicos. Sus grasas, infiltradas en el músculo, son las responsables de gran parte de su exquisito sabor. La congelación, si no se realiza correctamente, puede alterar estas propiedades. El agua presente en el jamón se cristaliza, y estos cristales pueden romper las fibras musculares y afectar a la textura, volviéndola más fibrosa o menos jugosa. Además, las grasas pueden oxidarse más rápidamente al descongelarse, lo que podría modificar el sabor. Consulta las recomendaciones de FISAN para congelar y descongelar el jamón ibérico de manera óptima.
Recomendaciones de FISAN para congelar jamón ibérico
Si decides congelar jamón ibérico, es fundamental seguir unas recomendaciones clave para minimizar el impacto en su calidad y disfrutarlo lo más parecido posible a su estado original.
1. Envasado al vacío: tu mejor aliado para congelar jamón ibérico
Al igual que recomendamos el envasado al vacío para viajar con jamón ibérico, este método es esencial para la congelación. El envasado al vacío elimina el aire de este formato, lo que previene la oxidación de las grasas y la formación de cristales de hielo grandes que dañarían la estructura del jamón. Es la forma más efectiva de preservar la frescura y el sabor del producto durante la congelación. Asegúrate de que el envase esté completamente sellado y sin burbujas de aire.
2. Jamón ibérico FISAN: loncheado o en porciones pequeñas
Congelar un jamón entero o una pieza grande no es lo más recomendable. Lo ideal es congelar el jamón ibérico FISAN ya loncheado o en porciones pequeñas. Esto no solo facilita el proceso de congelación y descongelación, sino que también te permite descongelar solo la cantidad que necesitas en cada momento, evitando tener que descongelar y volver a congelar, una práctica perjudicial para el producto. En FISAN, nuestros sobres de jamón de bellota 100% ibérico cortado a mano son perfectos para este propósito.
3. Temperatura constante y rápida congelación del jamón ibérico
Una congelación rápida ayuda a que los cristales de hielo sean más pequeños, minimizando el daño en las fibras del jamón ibérico. Asegúrate de que el congelador esté a una temperatura estable y baja: a -18°C o menos. Evita introducir grandes cantidades de jamón ibérico FISAN a la vez, ya que esto podría elevar la temperatura del congelador y ralentizar el proceso.
4. Descongelación lenta y progresiva
La descongelación es tan importante como la congelación. Nunca descongeles el jamón a temperatura ambiente o en el microondas, ya que esto puede alterar drásticamente su textura y sabor. La mejor forma de descongelar jamón ibérico FISAN envasado al vacío es en el frigorífico: pasa el paquete del congelador a la nevera con al menos 24 horas de antelación.
La descongelación lenta permite que las fibras del jamón se rehidraten gradualmente y minimiza la pérdida de jugos. Una vez descongelado, el jamón debería dejarse atemperar antes de consumir para disfrutar de todas sus propiedades.
5. Consumir el jamón ibérico congelado en un plazo razonable
Aunque el jamón ibérico FISAN se puede congelar, no es recomendable mantenerlo en el congelador por períodos excesivamente largos: lo ideal es consumirlo en los 6 meses siguientes a la congelación.
Jamones ibéricos FISAN: calidad y buenos consejos para disfrutar siempre de su sabor
En FISAN, nuestra prioridad es la calidad y la excelencia en cada uno de nuestros productos, desde nuestros jamones de bellota 100% ibéricos cortados a mano hasta nuestras paletas ibéricas y embutidos. Por ello, siempre aconsejaremos las mejores prácticas para que cada bocado sea una experiencia inigualable. Si decides congelar nuestros ibéricos, sigue estas recomendaciones y podrás disfrutar de su sabor único en cualquier momento. ¡No te quedes sin probarlos!
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