Ahora que se acerca la temporada de la matanza en Guijuelo, es hora de valorar la montanera que este año están realizado nuestros cerdos ibéricos por las dehesas del sur y centro de nuestro país.

 

La falta de lluvias de esta pasada primavera y la pertinaz sequía que reinó en prácticamente los dos tercios meridionales de nuestro país este verano; no solo mantuvieron un paisaje triste por la falta de verdor de las dehesas si no que nos hacían presagiar una de las peores temporadas de bellota en los últimos años.

Sin embargo, con septiembre llegaron las lluvias a las dehesas. Y se han mantenido en su justa medida durante todo el inicio del otoño. El resultado ha sido inmediato. Lo más visible, (comprobadlo en la imagen que acompaña este post), es una segunda primavera que tiñe de un intenso verde las dehesas, limpiando las hojas de la encina o el alcornoque del polvo veraniego que hayan acumulado y dando nueva vida a los pastos que las rodean.

Quizás menos aparatoso, pero de mayor importancia para nuestra cabaña, es que la producción de bellotas que se adivinaba muy pobre a finales de agosto se ha recuperado completamente. Nuestras piaras, al llegar al campeo se han encontrado con un buen número de bellotas de gran tamaño y calidad, lo que nos hace presagiar una gran añada en lo que a productos de bellota se refiere.
Además, igual que “no solo de pan vive el hombre”, tampoco el cerdo ibérico vive solo de bellota. Aún en plena montanera y con su atracón de bellotas, los pastos jugosos, la vegetación silvestre e incluso las trufas, contribuyen a su alimentación y les ayudan a alcanzar su peso óptimo durante este periodo clave en su desarrollo.

Por eso si existe el refrán “Agua de mayo, pan todo el año” habrá que ir pensando en algo para el mes de septiembre después de un verano muy muy seco…Algo así como: “A septiembre mojado tras verano secoso, Jamón de Bellota muy sano y sabroso”.

(¡Se puede mejorar seguro! Aceptamos sugerencias.)